jueves, 18 de octubre de 2007

Rockero argentino


Entrevista a Edelmiro Molinari

“La identidad del rock nacional se hizo una ensalada de frutas”

Cons 60 años recién cumplidos, opina sobre el rock actual

“Estoy sacando mi arma”, dice mientras desenfunda su guitarra. “Los músicos tenemos esa manía de necesitar estar siempre con nuestro instrumento”. Así comienza la entrevista con Edelmiro Molinari, ex guitarrista de Almendra, y de Color Humano. Hoy, a cuarenta años del nacimiento del rock nacional, que surgió de la mano de estas bandas, Molinari tiene su propio grupo: el Edelmiro Trío (ET), que este mes se presenta en un local del abasto porteño.

La habitación de su casa en donde compone parece un pequeño museo del recuerdo: las paredes están abarrotadas de afiches de bandas de los años 60, y en los muebles lucen fotos de su mujer y su hijo de cinco años.
Molinari comenzó a tocar cuando era apenas un adolescente, influenciado por el jazz, el folclore y el rock. Todo vestido de negro, con su pelo ondulado y su barba gris, parece una figura venida del pasado para defender una identidad: la que unió a toda una generación de músicos.

“El rock fue un movimiento mundial. Y sí, originalmente era en inglés. Pero para los músicos, era una forma de mostrar nuestras inquietudes, nuestros sueños, nuestra protesta – reflexiona Molinari -. Y como a esto lo hacíamos para nuestra gente, teníamos que hacerlo en castellano”.
Cuando se habla de rock nacional, se remite fundamentalmente a tres bandas, muy distintas entre sí: Manal, el rock “pesado” de los 60; Los Gatos, de influencia beat y Almendra, con su nutrido tratamiento armónico.

“En realidad, éramos pibes de distintas partes del país haciendo lo mismo, al mismo tiempo y sin saberlo. Sólo que cada uno con la influencia del lugar al que pertenecíamos”, explica Molinari.

El ex músico de Almendra sostiene que cuando se habla de identidad en el rock, uno tiene que remitirse a la idea de grupo. “Era una filosofía que se basaba en eso de que la unión hace la fuerza”, dice entre risas. “Era”, porque, para Molinari, lo que hoy se llama rock, “es una ensalada de frutas que tiene una cucharada de Miranda y otra de Babasónicos”.

El guitarrista recuerda la anécdota de una banda que imitaba a Led Zeppelín. “Se llamaban ‘Led Zepagain’, y tocaban exactamente igual que los originales. Era escalofriante”, dice, mientras se estremece. “Es que cuando apareció MTV, comenzaron a proliferar los ‘copycats’. Se perdió sustancia y la música se volvió más glamorosa, al estilo hollywodense”, se lamenta.

Cómo nace una canción

“Cada tema tarda su propio tiempo en madurar”, cuenta Molinari. “Algunas canciones nacen en un segundo, y otras pueden tardar años. Pero finalmente, todas te hacen sentir cómo si estuvieras a corazón abierto”.
Para ilustrar, con ejemplos, como se inspira para componer, el líder del ET toma su guitarra y comienza a cantar “Atemporal”, tema que forma parte de su último disco.

Esa sonrisa que moja tus labios,
Esos ojitos que dicen que sí,
Siempre hay espinas en el calendario,
Pero se borran al verte a ti.


Es un fragmento de la canción que nació una mañana, en la que su hijo, Yidu, se levantó y fue a buscarlo a su habitación. “Me miró y me dedicó una sonrisa hermosa. Esas son las cosas que inspiran”, se emociona Molinari.

Pero así como Atemporal nació de una sonrisa de un segundo, hay otros temas que tardaron mucho más tiempo en tomar forma. “Teta de Amor” es un ejemplo. Lejos de ser una canción con contenidos eróticos, como sugiere su título, el tema está dedicado a la Difunta Correa. “Me llevó años terminarlo, pero finalmente salió como quería: es una forma de comparar a la Difunta con la Argentina. No por la muerte, sino por la esperanza”.

Mientras sigue tocando, gira sus ojos hacia uno de los afiches que cuelgan de la pared. Es una publicidad de una marca de guitarras españolas. En él se pueden observar cuatro fotografías. En tres de ellas, aparecen los guitarristas a los que Molinari admira: Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú y Cacho Tirao. La cuarta, es la foto de Edelmiro.

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